Acercarse demasiado también es una forma de molestar

Cada vez más personas se acercan demasiado a zonas sensibles, saltan vallas, entran en fincas privadas o buscan localizaciones de cría para conseguir una foto o un vídeo sin respeto. Y eso tiene consecuencias reales para los animales.

En especies tan sensibles como el lince ibérico, una sola molestia puede provocar estrés, abandono de la zona o problemas durante la cría.

Disfrutar de la naturaleza también significa respetarla, mantener la distancia, no difundir ubicaciones sensibles. Respeta propiedades privadas y señalizaciones y prioriza siempre el bienestar del animal antes que la fotografía o el avistamiento.

La mejor observación es aquella en la que la fauna sigue comportándose de forma natural, si no lo hace, estás demasiado cerca.